La retina y su separación
Separación de la retina de sus capas de soporte
La retina es la capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo. Su función es captar las imágenes y enviarlas al cerebro a través del nervio óptico. Cuando la retina se separa de las capas de tejido que la sostienen y nutren, hablamos de un desprendimiento de retina.
Esta separación priva a las células retinianas del oxígeno y los nutrientes que necesitan para funcionar. Si no se trata con rapidez, puede provocar una pérdida permanente de la visión en el área afectada.
Señales de alerta
El desprendimiento de retina generalmente no causa dolor, pero presenta señales visuales características que no deben ignorarse:
- Aparición repentina de moscas volantes (miodesopsias): puntos, hilos o telarañas que flotan en el campo visual.
- Destellos de luz (fotopsias): sensación de relámpagos o flashes, especialmente en la periferia del campo visual.
- Sombra o cortina que avanza desde un lado del campo visual hacia el centro.
- Visión borrosa o distorsionada de aparición súbita.
- Reducción del campo visual periférico, como si una parte de lo que ves desapareciera.
Si notás destellos de luz o un aumento repentino de moscas volantes, consultá a un oftalmólogo ese mismo día. No esperes a que los síntomas empeoren.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Factores predisponentes
Algunas condiciones aumentan la probabilidad de sufrir un desprendimiento de retina:
- Miopía elevada (más de 5 o 6 dioptrías)
- Antecedentes de desprendimiento de retina en el otro ojo o en familiares directos
- Cirugía de cataratas previa
- Traumatismo ocular
- Degeneración retiniana periférica (como la degeneración en empalizada)
- Edad avanzada: el vítreo se licúa con los años y puede traccionar la retina
- Diabetes con retinopatía avanzada
Cirugía: la única solución
El desprendimiento de retina requiere tratamiento quirúrgico. El tipo de cirugía depende de la extensión y características del desprendimiento.
Vitrectomía
Es el procedimiento más utilizado. El cirujano extrae el humor vítreo que ejerce tracción sobre la retina. Luego, reposiciona la retina utilizando líquidos pesados y realiza fotocoagulación láser para sellar todas las lesiones presentes. Finalmente, el humor vítreo es reemplazado por una burbuja de aire, gas o aceite de silicona, según la gravedad del caso.
De un total de 2.335 ojos analizados, el 87,3% de los casos lograron el éxito anatómico con una sola cirugía, cifra que aumentó al 95,2% en casos que requirieron más de una intervención.
El pronóstico visual es variable y depende de las circunstancias de cada paciente. En algunos casos, es posible experimentar mejoras en la visión en un período que abarca desde los seis meses hasta el año posterior a la cirugía.
* Ryan, Edwin H et al. "Primary Retinal Detachment Outcomes Study: Methodology and Overall Outcomes — Primary Retinal Detachment Outcomes Study Report Number 1." Ophthalmology. Retina vol. 4,8 (2020): 814-822. doi:10.1016/j.oret.2020.02.014
Retinopexia neumática
En casos seleccionados, puede realizarse una retinopexia neumática: se inyecta una burbuja de gas en el ojo para empujar la retina hacia su posición, combinada con láser o crioterapia para sellar el desgarro. Es un procedimiento menos invasivo, pero aplicable solo en desprendimientos específicos.
Explante escleral
Consiste en colocar una banda o esponja de silicona en la parte exterior del ojo (la esclerótica) para indentarla suavemente y aliviar la tracción sobre la retina. Se utiliza principalmente en desprendimientos sin tracción vítrea significativa.