Inflamación de los vasos retinianos
Vasculitis retiniana visualizada mediante angiografía de fondo de ojo
Las vasculitis retinianas representan un grupo de enfermedades poco frecuentes caracterizadas por inflamación vascular de los vasos de la retina: flebitis (venas), arteritis (arterias) y capilaritis (capilares). Esta inflamación se asocia a una inflamación intraocular que, en casos graves, puede llevar a la pérdida permanente de la visión.
El diagnóstico se realiza mediante oftalmoscopía y biomicroscopía del segmento posterior. La angiografía con fluoresceína es un estudio complementario de gran utilidad para evaluar la extensión y actividad de la inflamación vascular.
Enfermedades asociadas
Enfermedades sistémicas
Las vasculitis retinianas pueden presentarse en el contexto de enfermedades que afectan a todo el organismo:
- Enfermedad de Behçet: vasculitis sistémica con afectación ocular frecuente y grave.
- Lupus Eritematoso Sistémico (LES): enfermedad autoinmune con potencial compromiso retiniano.
- Esclerosis Múltiple: enfermedad desmielinizante que puede asociarse a inflamación ocular.
- Sarcoidosis: enfermedad granulomatosa multisistémica con afectación ocular en hasta el 25% de los casos.
- Coroideopatía de Birdshot: enfermedad inflamatoria ocular crónica que afecta exclusivamente al ojo.
Enfermedades infecciosas
Diversas infecciones pueden desencadenar o asociarse a vasculitis retiniana:
- Toxoplasmosis ocular: causa frecuente de uveítis posterior con compromiso vascular.
- Sífilis: infección bacteriana que puede afectar múltiples estructuras oculares.
- Herpes en Necrosis Retinal Aguda (NRA): cuadro grave de vasculitis y necrosis retiniana de origen viral.
Cómo progresa la enfermedad
La vasculitis retiniana puede presentar una evolución característica en dos fases:
- Estadio prodrómico: cefaleas, zumbidos en los oídos (acúfenos), hipersensibilidad del cuero cabelludo, dolor de cuello con rigidez de nuca.
- Fase inflamatoria ocular: disminución de la visión que puede prolongarse semanas a meses. Afecta ambos ojos en el 70% de los casos; el 30% restante experimenta compromiso del segundo ojo hasta una o dos semanas más tarde.
- Flotadores y destellos en el campo visual, asociados a la inflamación vítrea y retiniana.
- En casos graves: desprendimiento de retina exudativo, que puede aparecer varios días después del inicio de la enfermedad.
La inflamación intraocular asociada al desprendimiento de retina exudativo puede hacerse presente varios días después del comienzo de la enfermedad y, a veces, no resolverse si el tratamiento no es lo suficientemente precoz. La consulta oftalmológica urgente es fundamental ante cualquier pérdida visual súbita.
Estudios complementarios
Herramientas diagnósticas
El diagnóstico de la vasculitis retiniana requiere una evaluación oftalmológica completa y, en muchos casos, estudios sistémicos para identificar la causa subyacente:
- Oftalmoscopía y biomicroscopía del segmento posterior: evaluación directa de la retina y los vasos sanguíneos.
- Angiografía con fluoresceína (AGF): estudio de referencia para visualizar la extensión de la inflamación vascular, áreas de isquemia y filtración.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT): evaluación del edema macular y otras complicaciones estructurales.
- Estudios sistémicos: análisis de laboratorio, serología infecciosa y estudios de imagen para identificar enfermedades asociadas.
La identificación de la causa subyacente es clave para orientar el tratamiento. En muchos casos, el manejo de la vasculitis retiniana requiere la colaboración entre el oftalmólogo y otros especialistas (reumatólogo, infectólogo, neurólogo).